Así como hay unas zonas prósperas, en Colombia hay otras donde la gente se muere de hambre, no sabe leer ni escribir y no conoce el agua potable. Un equipo de periodistas y videógrafos recorrió algunas ciudades del país para mostrar este país lleno de distancias y contrastes.
El recorrido comenzó en Riohacha, donde los indígenas wayúu que toman agua de lluvia que recogen en pozos conviven con los jóvenes universitarios guajiros. Siguió en Quibdó, la capital de uno de los departamentos más pobres del país, donde los niños literalmente se mueren de hambre.
La tercera y cuarta parada fueron Medellín y Cali, dos de las ciudades más importantes del país, donde se mueve parte de la economía nacional, a través de los ingenios azucareros y las grandes textileras. En ambas, así como hay zonas muy prósperas, hay otras deprimidas.
El recorrido terminó en Leticia, la capital del Amazonas. La ciudad parece otro mundo y así se sienten sus habitantes: marginados de las decisiones del Estado y del progreso que viven las grandes ciudades del país.
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