El país de las distancias

jueves, 28 de febrero de 2008

viernes, 22 de febrero de 2008

El país de las distancias

Así como hay unas zonas prósperas, en Colombia hay otras donde la gente se muere de hambre, no sabe leer ni escribir y no conoce el agua potable. Un equipo de periodistas y videógrafos recorrió algunas ciudades del país para mostrar este país lleno de distancias y contrastes.

El recorrido comenzó en Riohacha, donde los indígenas wayúu que toman agua de lluvia que recogen en pozos conviven con los jóvenes universitarios guajiros. Siguió en Quibdó, la capital de uno de los departamentos más pobres del país, donde los niños literalmente se mueren de hambre.

La tercera y cuarta parada fueron Medellín y Cali, dos de las ciudades más importantes del país, donde se mueve parte de la economía nacional, a través de los ingenios azucareros y las grandes textileras. En ambas, así como hay zonas muy prósperas, hay otras deprimidas.

El recorrido terminó en Leticia, la capital del Amazonas. La ciudad parece otro mundo y así se sienten sus habitantes: marginados de las decisiones del Estado y del progreso que viven las grandes ciudades del país.

Riohacha

La Guajira es toda una mezcla de mundos, costumbres y estilos de vida. Por un lado está su capital, Riohacha, una ciudad costera colombiana promedio con un valor agregado: vive de la explotación del carbón y la sal. Pero decenas de años de corrupción y malos gobiernos han derrochado esta riqueza, por lo que los servicios públicos son precarios, no hay agua potable. El 38.8 por ciento de los hogares de la zona urbana tienen sus necesidades básicas insatisfechas.

Y por otro lado están las rancherías, algunas a solo media hora del casco urbano de Riohacha. Allí viven los indígenas wayúu. En las rancherías no hay alcantarillado ni agua potable. En algunas extraen agua a través de molinos construidos a mitad del siglo pasado. Y en otras, almacenan agua de lluvia que los niños toman.



Quibdó

Chocó es el mejor ejemplo de la inequidad del país. El 79.1 por ciento de los habitantes del departamento tiene sus necesidades básicas insatisfechas. Además, la esperanza de vida es de 66.6 años, inferior a la que tenía el país en su conjunto en 1990.




Medellín

Como la mayoría de las ciudades principales del país, la distribución de la riqueza en Medellín no es equitativa. Poco más del 40 por ciento de los habitantes son pobres y el 11 por ciento están en la línea de indigencia.

Sin embargo, las últimas administraciones han encabezado proyectos que pretenden reducir esta brecha o, por lo menos, mejorar la calidad de vida de los pobres. Uno de ellos es el Metrocable, un sistema de transporte con el que se benefician 316 mil habitantes de la zonas más deprimidas de la ciudad.

En la zona urbana de Medellín, el 14.5 por ciento de los habitantes tiene sus necesidades básicas insatisfechas. En la rural la cifra sube al 41.1 por ciento, según el censo de 2005. La cobertura de servicios públicos está por encima del 95 por ciento.



Cali

Los contrastes entre la Cali rica y la Cali pobre saltan a la vista. Mientras que el progreso es evidente en el sur de la ciudad, con servicios públicos eficientes, oferta cultural e importantes centros educativos, la vida en el distrito de Aguablanca es completamente diferente. Allí es donde vive la mayor parte del 13.5 por ciento de los habitantes que según el Censo de 2005 tienen sus necesidades básicas insatisfechas, y el 37 por ciento que está bajo la línea de pobreza.

Allí, en las comunas 13, 14, 15 y 18, se han cometido el 30 por ciento de los 13.825 homicidios registrados entre 2000 y 2007 en la ciudad. Y el desempleo supera el 70 por ciento, según un estudio del Observatorio Social de la Secretaría de Gobierno de Cali.


Leticia

Leticia parece otro mundo. La presencia del Estado es precaria, por lo que sus habitantes se sienten olvidados y marginados de las decisiones del gobierno y del progreso que gozan otras ciudades del país. Mientras que en Bogotá la cobertura de los servicios públicos alcanza el 99.9 por ciento, en todo el Amazonas no llega ni al 90 por ciento y el alcantarillado cubre apenas el 40.6 por ciento del territorio. Leticia es el único municipio del departamento y al que mejor le va en todo el territorio. Mientras que el promedio de necesidades básicas insatisfechas de todo el departamento es del 44.1 por ciento, en Leticia es del 30.7 por ciento.